COF Teruel [7] Se abren nuevos retos de futuro apasionantes en la profesión, como la asistencia domiciliaria regulada o los servicios profesionales asistenciales remunerados l uso de las mascarillas ha sido una de las medidas más importantes para prevenir el contagio del coronavirus desde el inicio de la pandemia. El Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas han acordado el fin de su uso obligatorio en centros sanitarios y sociosanitarios, farmacias y residencias. Su uso pasa a ser recomendable y obligatorio en algunos espacios concretos, dependiendo de la vulnerabilidad de los pacientes. Esta decisión, según el ministro de Sanidad, se basa en que la Covid-19 ha sido controlada y ya no supone una situación de crisis sanitaria, pero se recomienda mantener la precaución y la vigilancia epidemiológica para evitar retrocesos en la lucha contra la pandemia. La profesión farmacéutica cumplirá lo acordado siguiendo las indicaciones y colaborando con las autoridades sanitarias como siempre, desde el inicio de la pandemia, hemos hecho. Lo haremos de forma responsable pues, aunque tenemos una situación epidemiológica estable, la farmacia comunitaria sigue siendo el principal punto sanitario al que acuden los ciudadanos con sospechas de contagio, por lo que en estos casos recordaremos a los ciudadanos la necesidad de tomar medidas de prevención, en especial hacia los grupos de población más vulnerables. El uso obligado de la mascarilla y las medidas de higiene mantenidas no solo frenaron el contagio por Coronavirus, también se redujeron los casos de gripe, tosferina u otras enfermedades respiratorias. Como farmacéuticos no debemos olvidar lo aprendido, recomendando en estos momentos la mascarilla como elemento de prevención de contagios contra las enfermedades respiratorias, normalizando su uso y manteniendo la cultura de proteger a los demás, especialmente a los más vulnerables, recordando a los ciudadanos la importancia de la responsabilidad individual. Con la publicación del fin del uso de las mascarillas en los espacios sanitarios desaparece la última medida sanitaria que nos ataba a la pandemia que provocó la COVID-19. Sin duda es un hecho que debemos celebrar por lo que significa si bien, haríamos mal en olvidar lo que ha supuesto llegar hasta aquí. Recordar, por supuesto, las vidas que se han perdido, pero también el papel esencial de los farmacéuticos ofreciendo soluciones para proteger a los ciudadanos y absorbiendo parte de la presión asistencial del sistema sanitario, los enormes avances sanitarios que se han dado en apenas tres años como el desarrollo de la vacuna en tiempo récord o el gran impulso en desarrollo tecnológico y salud digital. Se van cerrando capítulos relativos a la crisis sanitaria por La COVID 19 en la que tanto hemos sufrido y en la que tanto hemos aprendido. La pandemia ha demostrado que el farmacéutico es un profesional sanitario esencial para el Sistema Sanitario en los diferentes ámbitos de ejercicio. La pandemia nos ha mostrado la necesidad de evolucionar en la Sanidad de nuestro país, utilizando plenamente todos los recursos sanitarios disponibles y, por tanto, integrando al farmacéutico con todo su potencial asistencial en las diferentes estrategias de Sanidad. Todo lo hecho en la pandemia debe servir de ejemplo. Por ello, la salida de esta crisis deviene una oportunidad histórica para consolidar las experiencias de éxito como la dispensación colaborativa de medicamentos de Diagnóstico hospitalario y Dispensación hospitalaria (DHDH) o el acuerdo para la realización de test rápidos de antígenos, que permitirán emitir los certificados digitales COVID europeos (CCD) en las oficinas de farmacia de la Comunidad aragonesa y es también una oportunidad para encarar retos del futuro, para impulsar la imprescindible transformación que nos haga avanzar hacia una profesión más sólida y una farmacia más integrada en el SNS. Se abren nuevos retos de futuro apasionantes en la profesión, como la asistencia domiciliaria regulada o los servicios profesionales asistenciales remunerados para contribuir a aumentar la capacidad asistencial de la Sanidad y en especial de la Atención Primaria, contribuyendo asimismo a la sostenibilidad de la farmacia rural y dando respuesta a las demandas de la profesión, la salud y la sociedad. No olvidemos lo aprendido, ahora debemos mirar al futuro y avanzar con la profesión farmacéutica. n Fin de las mascarillas punto y seguido María José Villafranca Presidenta del COF de Teruel
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