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[38] ca SMN1; y timina en el gen que codifica SMN2. Tras el proceso de maduración (splicing), el ARN m de SMN1 contiene el exón 7, mientras el SMN2 carece de dicho exón. El alelo que codifica la síntesis de SMN2, del que existen varias copias, actúa como modulador de la expresión del alelo para la síntesis de SMN1. Cuando el alelo de SMN1 ha sufrido una mutación, el número de copias que se sintetizan de SMN2 determina la gravedad de la sintomatología de la atrofia muscular espinal (cuanto mayor número de copias de SMN2, menor gravedad, indicativo de que la proteína SMN1 retiene mayor actividad funcional). Aun cuando la proteína SMN2 es solo parcialmente funcional, puede contribuir a suplir la falta de la proteína completa SMN1. De alguna manera, el alelo para SMN2 se puede considerar un gen de respaldo, en caso de deficiencia de la proteína funcional codificada por el gen SMN1. Bajo el sintagma atrofia muscular espinal se engloban un conjunto de genopatías musculares que, en conjunto, representan la segunda causa de enfermedad neurodegenerativa, siendo la primera la distrofia muscular de Duchenne. La prevalencia de la atrofia muscular espinal es de 1 caso por cada 100.000 nacimientos vivos. La atrofia muscular espinal se clasifica en cinco tipos: La atrofia muscular espinal tipo 1, también denominada enfermedad de Werdnig-Hoffmann, descrita a finales del siglo XIX, debuta alrededor de los 6 meses de edad. Cursa con hipotonía, fasciculaciones, y dificultad para deglutir y respirar. Los niños afectados no llegan a gatear, sentarse o permanecer erguidos. Tristemente suelen fallecer antes de su segundo aniversario. La atrofia muscular espinal tipo 2 se manifiesta entre los 6 y 18 meses de edad. Los niños consiguen sentarse por sí mismos, pero son incapaces de mantenerse erguidos sin ayuda. Las infecciones son comunes. Su esperanza de vida no suele sobrepasar la adolescencia. La atrofia muscular espinal tipo 3, llamada también enfermedad de Kugelberg-Welander, debuta entre los 2 y los 17 años. Los niños tienen una marcha anormal, dificultad para correr, levantarse de una silla, y temblor fino de los dedos. Además, padecen escoliosis (a semejanza de los niños con el «tipo 1»), y contracturas debidas al acortamiento de músculos o tendones peri-articulares. La frecuencia de infecciones respiratorias es elevada en relación a su grupo de edad y sexo. Su morbilidad es superior a la media, pero su mortalidad similar a la de la población general. La atrofia muscular espinal con artrogriposis es una versión muy infrecuente. Las manifestaciones clínicas incluyen contracturas graves, escoliosis, deformidad del tórax, mandíbulas muy poco desarrolladas y ptosis parpebral. La atrofia muscular espino-bulbar progresiva o enfermedad de Kennedy, puede aparecer en algún momento entre aproximadamente 15 años y la sexta década de la vida. Se manifiesta clínicamente con debilidad de los músculos de la cara, mandíbula y lengua, que trasunta en problemas de masticación, deglución y dicción. La progresión de la atrofia da lugar a fasciculaciones y alteraciones sensoriales en manos y pies debido a neuropatía sensorial (degeneración nerviosa sensorial). La consecuencia clínica de la atrofia muscular espinal en su versión más grave («tipo 1») es la pérdida de fuerza física hasta imposibilitar la deambulación, deglución; así como la capacidad de articular sonidos y finalmente respirar de manera autónoma. Antes de la comercialización de Spinraza® (Nusinersen) los niños con el «tipo 1» de la enfermedad fallecían antes de cumplir 2 años. Ensayo Clínico En ensayo clínico (STR1VE) en el que se apoyó la Food and Drug Administration para la aprobación de Zolgensma incluyó solo a 36 niños. Sin embargo, Novartis AG. afirmó haber usado esta terapia génica en aproximadamente 150 niños. Algunos niños tratados antes de los dos años se hallan ahora en su quinto cumpleaños sin merma de la mejoría obtenida inicialmente. No solo los padres, sino los científicos, ejecutivos del laboratorio, y gestores de recursos sanitarios observan su evolución con enorme interés. El coste del tratamiento está fuera del alcance de prácticamente todas las familias. Asumiendo que la factura será pagada por las compañías aseguradoras o, si se aprueba en otros países, por su seguridad social, Novartis ha declarado que llevaría a cabo sustanciales descuentos si el niño fallece o no consigue una respuesta suficiente (por ejemplo, termina precisando respiración asistida) Todas estas cuestiones se han de resolver rápidamente, porque la eficacia del tratamiento está Durante un tiempo los ejecutivos de la multinacional helvética se prodigaron en los medios de comunicación para preparar a la comunidad médica y la sociedad ante el precio de esta terapia génica.

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