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Se acabó 2023 un año que, en general, no ha sido malo. Sobre todo si, a toro pasado, lo comparamos con los oscuros augurios que se postulaban a finales de 2022. Guerra de Ucrania, escasez de combustibles, subidas energéticas, calefacciones a 20 grados, tipos de interés al alza, hipotecas por las nubes, inflación de dos dígitos, cesta de la compra desbocada, crecimiento mermado, pérdida de poder adquisitivo, aumento del desempleo, disminución de la demanda externa… la mayoría de estos augurios no se han cumplido en los trágicos parámetros que pronosticaban, los resortes de la economía han sabido capear estos vaticinios. ¿O no? El cuadro macro a cierre de ejercicio lo vemos con las siguientes variables: inflación 3,1 %, euribor 3,5%, crecimiento del PIB 2,4%, tasa de paro en Aragón 9,4% y 12,90% en España. Las previsiones para 2024 son algo más moderadas con cierta ralentización. Se prevé un crecimiento del 1,6%, los tipos de interés previstos en suave descenso. Los mayores problemas lo aportan la incertidumbre política interna, la inseguridad jurídica y el previsible ajuste fiscal en el déficit público y deuda sobre PIB según las peticiones de Bruselas. Desde el punto de vista internacional el escenario geopolítico no ayuda. Con este cuadro macro nos referimos a lo nuestro, a la inversión (que no gasto) en sanidad transferida a las Comunidades Autónomas. Generalmente esta inversión cuenta con las mayores asignaciones presupuestarias autonómicas. En este mar navegamos las oficinas de farmacia que seguimos demostrando un buen hacer en nuestra vertiente asistencial demostrada largamente en la pandemia. Hemos estado muy valorados por los pacientes y hemos demostrado nuestra capacidad de generar eficiencias a pie de calle y cara al público. Para realizar de forma eficiente y profesional estas capacidades asistenciales de la farmacia se demandan recursos. Como micropyme que somos, debemos estudiar los costes desde un prisma económico, para ser convenientemente remunerados en base a lo que podemos ahorrar. Estamos convencidos de que somos un recurso por explotar. Para ello las asociaciones empresariales, además de ser agentes sociales firmantes del convenio colectivo que todos los farmacéuticos titulares disfrutamos, realizamos política farmacéutica. Están encima de la mesa asuntos tan importantes como la inflación y su repercusión en nuestras farmacias. Parece que, en nuestro sector, la inflación no cuenta; pero sí cuenta, y mucho: los gastos de la farmacia aumentan, vaya si aumentan, y los precios de los medicamentos no hacen más que descender, sin que nadie levante la voz para denunciar situaciones que, en muchos casos abocan a la escasez de medicamentos. Parece de sentido común una revisión al alza de los precios mínimos. Nuestra propuesta es bien modesta: que el precio mínimo se fije en 1,93€ PVL (3€ PVP), tras los años transcurridos y que se permita a los laboratorios que lo deseen aumentar sus precios hasta el mínimo, sin cerrar la posibilidad de que alguno quiera bajarlo, pero mirándolo con lupa desde la perspectiva de la escasez de medicamentos y la Ley General de Contratación del Estado, que permite no aceptar precios anormalmente bajos. Esta propuesta es una de ellas. Existen más de carácter económico de la farmacia como son los mecanismos logísticos para dispensar los medicamentos hospitalarios ofreciendo nuestra red capilar a los pacientes, evitando su incómodo desplazamiento a los hospitales, otra sería la revisión de los reales decretos que tanto cuestan a nuestras farmacias que fueron redactados, en su momento, con carácter de urgencia o el replanteamiento de los servicios de urgencia sin remunerar, siendo en la mayoría de los casos deficitarios. Debemos comentar que somos el único servicio público que no está remunerado por las guardias que realiza. Y no nos olvidamos de los precios notificados por los que debemos tener un mayor rendimiento en las dispensaciones fuera del Sistema Nacional de Salud. Y sobre todo, si has llegado hasta aquí, gracias, salud y parabienes para 2024. n Los precios de los medicamentos no hacen más que descender, sin que nadie levante la voz para denunciar situaciones que, en muchos casos abocan a la escasez de medicamentos [40] Política farmacéutica en las empresariales OPINIÓN F. Javier Ruiz Poza Presidente de la Asociación de Farmacéuticos de Zaragoza

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