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[38] Sección Científica Cuando hablamos de salud y nutrición, pensamos en una dieta bien balanceada, en el aporte adecuado de proteínas, hidratos de carbono, vitaminas, minerales, etc. Pero pocos conocen las 12 sales bioquímicas del Dr. Schüssler, que guardan relación con el proceso químico-fisiológico que se verifica dentro del organismo. La idea sobre la cual está basado el método del Dr. Schüssler, o método bioquímico, descansa en el hecho fisiológico de que tanto la estructura como la vitalidad de los tejidos y órganos del cuerpo dependen de ciertas cantidades de sus constituyentes INORGÁNICOS (sales minerales), que son aquellos que quedan después de la combustión de los tejidos, es decir, las cenizas. Cualquier trastorno de estas sales conlleva la enfermedad, que puede rectificarse con la administración de las mismas en pequeñas cantidades. En el organismo sano, las sales se encuentran en solución, en un cantidad pequeñísima que corresponde a las diluciones tercera, cuarta, y sexta decimales de las medicinas. Administradas en cantidades tan infinitesimales, no suplen la falta o deficiencia de las mismas, sino que ejercen una acción reguladora de los tejidos y órganos afectados, haciendo de este modo que ejecuten sus funciones. Las sales de Scüssler se preparan para fines terapéuticos a semejanza de los medicamentos homeopáticos, es decir, en trituración, según la escala decimal. Schüssler en su práctica trabajó con 12 sales inorgánicas y adoptó la sexta dilución decimal como la más útil. En los casos agudos, una dosis de la trituración, cada hora o cada dos horas es lo más recomendable, mientras que si el caso es más grave o la afección más dolorosa, la dosis ha de administrarse cada diez o quince minutos. En las enfermedades crónicas, lo aconsejable es de una a cuatro dosis al día. Los constituyentes inorgánicos de las células nerviosas son el fosfato de magnesio (Magnesia phosphorica), el fosfato de potasio (Kali phosphoricum), el sodio (Natrum), y el hierro (Ferrum). Describimos en este artículo las sales que más nos pueden ayudar para equilibrar el sistema nervioso: Kalium phosphoricum y Magnesia phosphorica. KALIUM PHOSPHORICUM Es una sal muy importante en cualquier condición caracterizada por falta de “tono” nervioso, con adinamia. Gran estimulante del sistema parasimpático, es “la gran calmante”. Estabiliza el sistema nervioso. Es la sal contra el estrés. Como todas las sales de fósforo, actúa en la creación de la energía por parte de las células, por ello, genera energía y sensación de vitalidad. Las personas que necesitan esta sal ven el lado negativo de las cosas y muestran decaimiento, ansiedad, temores y miedos, memoria débil, depresión, etc., con una percepción exagerada a todas las impresiones externas (ruidos, olores). Indicaciones: — Todas las alteraciones del sistema nervioso: depresión, ansiedad, fobias, astenia nerviosa, irritabilidad, impaciencia, cefaleas nerviosas, asma nerviosa. — Trastornos del sueño de todo tipo (sonambulismo, insomnio y somnolencia, sueño ligero y alterado). — Alopecia nerviosa. — Trastornos por sustos, penas o emociones súbitas. — Melancolía e hipocondría. — Terrores nocturnos en niños. — Agotamiento mental después de estrés o esfuerzos mentales prolongados (estudios, oposiciones, trabajo, problemas laborales). Dificultades para concentrarse. — Pérdida de memoria. — De gran utilidad en afecciones que se acompañan o son seguidos de atrofia muscular. Tendencia a la parálisis. — Neuralgias en cualquier parte, con sensibilidad exagerada para el ruido y a luz, depresión, falta de fuerza. — Todo tipo de alteraciones digestivas debidas al estrés (disenterías, gastritis, colitis y enterocolitis). — En enfermedades neurológicas graves como paraplejías, apoplejías, Alzheimer y demencia senil, esquizofrenia y psicosis (como complemento del tratamiento correspondiente). MAGNESIA PHOSPHORICA: Es indispensable para la estructura y funcionamiento de los músculos y los nervios. Sal antiespasmódica y analgésica por excelencia, es el gran regulador del sistema nervioso vegetativo. Kali phosphoricum corresponde más a afecciones paralíticas, en tanto que Magnesia phosphorica tiene más acción sobre las espasmódicas. Como todas las sales fosfóricas, Magnesia phosphorica interviene en la formación de energía en las células. Describimos en este artículo las sales que más nos pueden ayudar para equilibrar el sistema nervioso: Kalium phosphoricum y Magnesia phosphorica Sales de Schüssler para el equilibrio del sistema nervioso Departamento Científico Iberhome

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