BIFAR 139

[40] La Farmacia se hace Arte El Huerto de la Media Legua parece un lugar encantado, donde la primavera explosiona y se renueva eternamente entre cientos de rosales. En las afueras de Zaragoza, apenas a cinco minutos de nuestro Colegio, encontramos este jardín, único en España, que nació, hace ya 60 años, de la pasión y el trabajo de los farmacéuticos Julio Palazón y Paquita Ors, y que hoy cuida con mimo su hijo, el también farmacéutico Jerónimo Ors. C omo un oasis en medio de la civi- lización. Paseamos por el Huer- to de la Media Legua con su pro- pietario, el farmacéutico Jerónimo Ors . “Hay otros jardines mucho más grandes y con muchos más rosales, lo que no hay es un jardín que tenga tantas variedades distin- tas, más de 1300”, nos cuenta Jerónimo para convencernos, (no hace falta), de la singulari- dad de este lugar único en España. Un lugar para pasear y abstraerse, aunque el ruido del cuarto cinturón y el AVE, al otro lado de los altos muros que rodean el jardín, nos recuer- da que la realidad, terca, nos acecha. Hace 60 años, cuando el matrimonio for- mado por los farmacéuticos Julio Palazón y Paquita Ors compró este trozo de tierra, el ruido quedaba muy lejos. Los dos eran unos enamorados de las flores y fueron proban- do diferentes cultivos: hortensias, camelias… hasta que al final se decidieron por las rosas, que encajan mejor en el clima duro y la tierra arcillosa de Zaragoza. Cuando el padre de nuestro anfitrión se jubi- ló, se dedicó por fin a sus tres pasiones: San Juan de la Cruz , Toledo y la rosas. Pero no a cualquier rosa, se especializó en rosas medievales con pedigrí, las llamadas rosas puras. Las rosas modernas son mucho más resistentes, “más duras”, pero como nos cuenta Jerónimo, la gracia radica en su deli- cadeza, tan extrema que una soprano dando un Mi Bemol las deshoja. Estas flores tan exquisitas solo se consi- guen en Inglaterra. Hasta allí viajaba su padre todos los años, sin saber nada de inglés, en busca de estas singulares semillas para cul- tivarlas con mimo en este rincón de Aragón. Un rincón, que su madre, la también farma- céutica Paquita Ors, diseñó con tanto es- mero. Nos intenta transmitir Jerónimo la emoción de esperar todo un año la explosión de mayo, la primera florada. Por eso nos recomienda, a nosotros y a todo el mundo, cultivar un jar- dín, “aunque sea pequeñito”. “El contacto con las plantas, verlas crecer, salvarlas cuando enferman, es bueno para el espíritu”. Descubrimos con asombro que las plantas no siempre congenian con sus vecinas, por- que cada planta tiene su ecosistema, y si una planta no se lleva bien con otra, puede cambiar sus propiedades. Compara Jeróni- mo la labor de un jardinero con la función de un director de orquesta que debe conseguir que el conjunto suene bien: “el jardinero debe procurar un jardín armonioso”. Llega una pregunta obligada, de dónde vie- ne el nombre del jardín de la Media Legua, nos aclara Jerónimo que no es un jardín, sino un huerto cerrado, un Hortus conclu- sus , “rodeado de tapias para que el espíritu del jardín esté protegido y el espíritu del jar- dinero en paz”. Pues bien, este “hortus conclusus” se encuentra más o menos a media legua del Palacio de la Aljafería, una clara referencia al poema del Mio Cid, que tanto admiraba el padre de Jerónimo. Cuenta la leyenda que cuando el Cid regresaba triunfador de una campaña contra el rey moro de Valencia, como señal de deferencia el rey de Zaragoza va a su encuentro a media legua del Palacio de la Aljafería. Amenazas La civilización ha ido cercando este lugar idí- lico. La planificación del cuarto cinturón y la vía del AVE prácticamente engullían al Huer- to de la Media Legua. “Comenzó entonces una batalla muy romántica, una batalla por la belleza”. El Gobierno autonómico y la prensa regional se hicieron eco de este David con- tra Goliat. Ecos que llegaron hasta medios como la NBC e incluso televisiones japone- sas que enseñaron al mundo esta desigual Verónica Barriendos . Periodista del COF Zaragoza Un paraíso a la vuelta de la esquina

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