BIFAR 139

[14] María José Julián Farmacéutica en Sena (Huesca) Deberíamos poder optar a subvenciones como el resto de establecimientos no regulados, de esta forma podríamos, por ejemplo, renovar equipos informáticos; no hay que olvidar que debemos contar con los mismos que una farmacia urbana para poder atender a nuestros pacientes. También sería de ayuda poder desgravarnos los gastos que genera la atención farmacéutica a los botiquines (gasolina, coche…) y desde los ayuntamientos deberían facilitarnos los locales y la conexión a internet de forma gratuita, ya que, a veces, el atender a un botiquín supone más una pérdida económica que una ganancia. El tema de las guardias también es muy preocupante; la “esclavitud” personal que implican para algunos compañeros no se ve compensada económicamente, por lo que creo que deberían ser remuneradas igual que se le paga una guardia a un médico o a una enfermera. Y si se pudieran organizar de forma que no tengan que estar tantos días de guardia sería mucho mejor. El no poder disfrutar de vacaciones como el resto de trabajadores o no poder cogernos una baja por enfermedad o por maternidad (somos una profesión mayoritariamente femenina) no sé cómo podríamos solucionarlo, pero también es algo que nos afecta mucho. El tema de las guardias también es muy preocupante; la “esclavitud” personal que implican para algunos compañeros no se ve compensada económicamente Jesús Catalán Farmacéutico en Luna (Zaragoza) Lo más importante en la farmacia son los pacientes, a todos ellos hay que atender para recuperar su salud dañada o prevenirles la enfermedad. La primera medida a adoptar es conocer la medicación que toman individualmente y controlar su seguimiento permanentemente. Recientemente nos ha llegado un servicio que contribuye a ello: la plataforma Nodofarma Asistencial del Consejo General de Colegios Farmacéuticos y puesto a través de todas las farmacias por el respectivo Colegio Provincial con el proyecto “Mi farmacia asistencial”. Mediante él, tenemos a nuestra disposición los conocimientos de los medicamentos para poder utilizarlos con cada paciente registrando todos sus datos. Una herramienta muy recomendable para bien del paciente y prestigio de nuestra profesión. Otro servicio de gran utilidad, sobre todo para pacientes de edad avanzada que viven en soledad, algo que muy frecuentemente encontramos en la farmacia rural, es proporcionarles el SPD: Sistemas Personalizados de Dosificación. Con el proyecto “Mi farmacia asistencial” tenemos a nuestra disposición los conocimientos de los medicamentos para poder utilizarlos con cada paciente registrando todos sus datos. Una herramienta muy recomendable para bien del paciente y prestigio de nuestra profesión Eladio Hernández Farmacéutico en Alba del Campo (Teruel) Basándonos en la ecuación Ingresos (A) - Gastos (B) = Beneficios, es evidente que para la sostenibilidad de una farmacia hay que incrementar A y/o disminuir B. ¿Cómo podemos incrementar ingresos? Aumentando los clientes, es decir, la población, difícil como todos sabemos. A través de la venta por Internet, también muy complicado en farmacias en pueblos pequeños. Y cómo podemos reducir gastos. Con beneficios fiscales. He de decir que las ayudas a farmacias VEC mejoran nuestro margen, aunque las tablas no se han actualizado desde hace 10 años. También podemos reducir gastos, reduciendo tasas, impuestos, etc. Con una mayor implicación por parte de algunos ayuntamientos que parece les da igual que haya un servicio de farmacia en su pueblo. Lo que más me indigna es el trato discriminatorio por parte de los laboratorios y cooperativas farmacéuticas por su política del que más compra, más beneficio comercial y eso que en las cooperativas nos venden que nos tratan a todos por igual... De hecho, mi precio de compra de un producto de parafarmacia es siempre superior al de venta en farmacias grandes. Las ayudas a farmacias VEC mejoran nuestro margen, aunque las tablas no se han actualizado desde hace 10 años Nacho Gargallo Farmacéutico en Rubielos de Mora (Teruel) La farmacia rural necesita un cambio, no sólo económico sino también un marco legislativo adaptado, hoy en día el marco legislativo es igual para una farmacia de un pequeño pueblo de 150 habitantes y una farmacia 24 h. de una gran ciudad. Un ejemplo muy claro son los servicios de guardia. Bajo mi punto de vista no debería ser la misma legislación a la hora de dar un servicio de guardia en una farmacia abierta 24h que en una farmacia rural, deberíamos poder exigir la receta médica para prestar el servicio, con el respaldo de la Administración y sin la amenaza de sanciones. Otros problemas a los que se enfrenta a diario la farmacia rural son, por ejemplo, la escasez y tardanza en los repartos de las cooperativas farmacéuticas y empresas de transporte que siempre priman las grandes ciudades y dejan los pueblos para el final. Todo esto sin tener en cuenta otros problemas muy debatidos, aunque no por ello menos importantes, como la descompensación económica o los problemas de conectividad en zonas más remotas con las continuas dificultades para acceder al sistema de receta electrónica.

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