BIFAR 138 entero (20 M)

[42] ÁGORA n plena pandemia solicitamos desde la farmacia comunitaria poder realizar pruebas para el diagnóstico de la Covid-19. Tam- bién llevamos un tiempo ofreciéndonos para la campaña de vacunación antigri- pal, con el objetivo de aumentar los por- centajes de vacunados. Somos los pun- tos de acceso más cercanos y accesibles para la población, tanto por proximidad geográfica como por horario, de todas las opciones de nuestro sistema sanitario. Considero que para realizar algunas acciones, como las pruebas para el diag- nóstico de la Covid-19, se precisa de una formación previa para afrontar cada ser- vicio con garantías. Por ejemplo, desde SEFAC se han organizado actividades de formación en este sentido, demostran- do la firme determinación por hacer las cosas bien y no facilitar excusas a las administraciones para negar estas peti- ciones. A nivel general, se acepta que un jefe suele depositar mayor confianza en el empleado que realiza las funciones que tiene asignadas, y las realiza de manera eficiente. También al que no comete erro- res, del que no se reciben quejas, etc. Y es obvio que, a la hora de asignar nuevas competencias, el jefe elegirá al trabajador que considere más competente por todo lo mencionado anteriormente. Los farmacéuticos comunitarios solicita- mos que las administraciones acepten la vacunación desde las farmacias, la rea- lización de pruebas para el diagnóstico de la Covid-19… Eso supone solicitar a las administraciones que nos asignen nuevas responsabilidades y servicios a desarrollar que, según la experiencia en otros países, aducimos que resulta- rán positivas para nuestro sistema sani- tario. Beneficioso tanto para la salud de los usuarios del sistema como a nivel de ahorro en recursos y dinero. Por otro lado, si reclamamos que nos asignen nuevos servicios, nuevas com- petencias, hemos de tener bien desarro- lladas e interiorizadas las ya asignadas, las que nos son propias por definición como licenciados en farmacia, como máximos expertos del medicamento, de cara a convencer a las administracio- nes de que es una buena idea asignar- basada en la evidencia para estar en las estanterías? ¿Cuáles tienen una inciden- cia beneficiosa para nuestra salud? Es innegable que no es coherente ser los únicos profesionales sanitarios en Espa- ña que basan sus ingresos en un mar- gen sobre el precio de cada producto, en vez de sobre los servicios prestados al usuario. Eso obliga a algunas farmacias a ampliar la oferta de productos para poder ‘completar el sueldo’. Está claro que las administraciones deberían cambiar el sistema de remuneración actual y, a su vez, las farmacias eliminar de sus estan- terías aquellos productos sin una inciden- cia positiva contrastada sobre la salud. Si queremos ser considerados como profesionales sanitarios y ser reconoci- dos como una pieza más dentro del SNS, hemos de realizar de manera eficaz los servicios que nos son propios, principal- mente los vinculados más estrechamen- te con los medicamentos. n ¿La casa por el tejado? Daniel de María García. Farmacéutico comunitario en Tabuenca (Zaragoza). nos nuevas competencias que podemos asumir con garantías. Tener completamente integrados todos los servicios que nos son propios es muy importante. Me vienen a la cabe- za muchos ejemplos donde podemos mejorar. La tarjeta ‘Mi farmacia asistencial’, una iniciativa del CGCOF mediante la cual las farmacias comunitarias pueden trabajar en equipo, en red, conformando un ‘histo- rial farmacéutico’ de cada usuario del sis- tema de salud. Inicialmente, no llegaron al 50% las farmacias que mostraron interés por desarrollar esta iniciativa. Sin embar- go, reclamamos (y con razones bien argumentadas) el acceso al historial clí- nico del usuario desde la farmacia comu- nitaria, para mejorar el servicio que pode- mos brindar al usuario (que implica una mejora de su estado de salud y un aho- rro económico para el sistema de salud, como está evidenciado sobradamente). Un amplio interés por esta iniciativa sería un argumento más que animaría a las administraciones a convencerse de la idoniedad respecto a permitirnos este acceso al historial clínico. Otro ejemplo. ¿Qué porcentaje se apun- ta anualmente a las campañas de salud y mejora de la práctica diaria promovi- das desde el CGCOF (y desde los COF)? (Hazfarma dispensación, EXXITO, Plenu- far,…). Considero que deberían ser todas. O, reformulando la pregunta, ¿cuál es el argumento para no involucrarse en estas iniciativas? Un ejemplo más. En el Cismed, Centro de información sobre el suministro de medi- camentos, participan algo más de 9.000 oficinas de farmacia (en España hay 22.000, lo que supone una implicación inferior al 50%). ¿No deberíamos estar todos apuntados y participando? Se tra- ta de una iniciativa centrada en el medi- camento. Se puede reformular de nuevo la cuestión. ¿Cuál es el argumento para no involucrarse en esta iniciativa? Por último, otro aspecto sobre el que reflexionar es la imagen que se trans- mite desde cada farmacia comunitaria. De todos los productos que un usuario puede adquirir al entrar en una farmacia, ¿cuántos de ellos tienen una justificación “No es coherente ser los únicos profesionales sanitarios en España que basan sus ingresos en un margen sobre el precio de cada producto, en vez de sobre los servicios prestados”

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