BIFAR 138 entero (20 M)

[39] e vais a permitir que me estrene en esta nueva etapa de mi vida (tanto personal como profe- sional) haciendo alusión al término “perseverancia” . Y es que perseve- rancia procede, etimológicamente, de la palabra latina perseverantia que signi- fica constancia, tesón o firmeza, nombre formado con el sufijo - ntia (cualidad de un agente) sobre el verbo perseverare (mante- nerse inflexible en algo, continuar en algo). Así que consideramos que alguien es perseve- rante cuando insiste con decisión en el cumplimiento de unos objetivos, muchas veces impuestos por uno mismo. El mismo Unamuno decía que “el modo de dar una vez en el clavo es dar cien veces en la herradura”, aunque puede ser que llegue un momento en el que haya que saber distinguir perseve- rancia de obcecación. Pues perseverante quiero ser (sin llegar a obcecarme) ensalzando y resaltando la vir- tud de los farmacéuticos comunitarios en estos tiempos de pandemia. Desde el primer minuto de la decla- ración del “ Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, por el que se declara el estado de alarma para la gestión de la situación de crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19 ” el farmacéutico comunita- rio ha estado ahí, en primera línea de batalla, mostrando su cara más clínica, familiar, comunitaria y asistencial, aunque a algunos les cueste reconocerlo. Ha sido el profesional sanitario que en todo momento ha estado accesible al ciudadano, cuidando de él. En la mayoría de las situaciones utilizando sus propios recursos para afrontar y garantizar tanto la seguridad de sus pacientes como la suya propia y la de sus compañeros. Y ha seguido estando ahí, a pesar de todo. Y ha sido en esos momentos de debilidad, de desconcierto, donde la propuesta de colaboración con la administración así como con el resto de profesionales y agentes sanitarios ha sido más decidida que nunca; y la mano de la farmacia comunitaria ha estado tendida con mayor firmeza que nunca, mostrando su disposición al Sistema Nacional de Salud reivindicando el valor sanitario y asistencial de los farmacéuticos comunitarios. A lo largo de estos meses desde SEFAC hemos realizado una serie de propuestas, en un principio vinculadas a la situación de pandemia, en la que apostábamos por la inclusión de los farmacéuticos comuni- tarios en las estrategias y protocolos de abastecimiento, prevención, detección, derivación y tratamiento de síntomas de las infecciones por COVID-19, siempre en coordinación con el resto de las estruc- turas asistenciales de los Servicios de Salud de las comunidades autónomas. Ahora mismo estamos siendo conscientes de la transformación que se está viviendo en la Atención Primaria, en la que ha quedado al descubierto la carencia de medios para la atención a los ciudadanos tal y como la cono- cíamos hasta ahora, reflejada en la notable disminución de las consultas presenciales sustituyéndolas por una gestión a través de una atención telefónica. Hemos propuesto, también, ante esta satu- ración de los recursos sanitarios y este aumento de la carga de trabajo para médicos y enfermeras, la colaboración de los farma- céuticos comunitarios en la atención de los pacientes con síntomas menores de una manera sistematizada y protocolizada, tal y como se está produciendo en otros países desarrollados de nuestro entorno, con el pro- pósito de aliviar la carga asistencial que este tipo de consultas genera a los profesionales de los centros de salud para que inviertan su tiempo y actúen en los casos que realmente requieran una atención médica, contribu- yendo así a la prestación de un servicio de calidad, mejorando la intervención y la reso- lución de los problemas de los pacientes. Frenética ha sido esta actividad, creedme, y muchas más propues- tas ha habido sobre la mesa: la dispensación de medicamentos DH, el servicio de atención farmacéutica domiciliaria, adherencia, cronicidad, formaciones, cursos… Y perseverante quiero ser, ya que no cabe ninguna duda, y esto lo venimos repitiendo desde el principio de los tiempos, diciendo que el profesional sanitario más cercano a la población es el farma- céutico comunitario. Esa cercanía y esa confianza que ofrece el farmacéutico al ciudadano y, ojo, la garantía que ofrece por su pro- fesionalidad no debe ser olvidada. Es por eso que creemos que el farmacéutico comunitario debe colaborar y participar en el modelo de atención sanitaria que tenga como centro de atención al pacien- te, un modelo de atención multidisciplinar en el que cada profesional sanitario tenga bien asumido su rol y lo ejerza según sus capaci- dades para mejorar la calidad y esperanza de vida del paciente. Tenemosunpor delanteun futuro inciertoperopiensoqueapasionan- te, en el que todos los que representamos a la farmacia comunitaria debemos ser perseverantes en nuestras reivindicaciones, en situar a la farmacia comunitaria como un pilar reconocido y con peso espe- cífico dentro del proceso de atención integral al paciente. Por eso, con la ayuda de mi ejecutiva y la de todos vosotros, fomen- taremos la colaboración de los farmacéuticos comunitarios con propuestas concretas en áreas como la prevención, la educación para la salud, en cribados, en indicación en síntomas menores y en la dispensación complementaria, entre otros. Es el momento en el que todos los que representamos a la farmacia comunitaria con- verjamos en nuestras reivindicaciones y caminemos juntos este camino que tenemos por delante. Perseverancia José Luis Allué Blasco Presidente SEFAC Aragón, La Rioja, Navarra Es el momento en el que todos los que representamos a la farmacia comunitaria converjamos en nuestras reivindicaciones y caminemos juntos OPINIÓN

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