BIFAR 137 - alta resolución
editorial [5] Raquel García Fuentes Presidenta del COF de Zaragoza “Debemos dejar posar, asentar, y que tome forma la gran labor realizada durante el estado de alarma, porque los farmacéuticos no bajamos, ni bajaremos la guardia” N o ha sido fácil. Y todavía queda un largo camino por recorrer. No pretendo ser pesimista, no es mi carácter. Por eso, prefiero destacar que, aún en estas circunstancias tan duras y adversas, hemos sido capaces de demostrar nuestra mejor faceta como profesionales sanitarios esenciales. Resistencia, resiliencia, adaptabilidad, fortaleza y sobre todo, vocación sanitaria y de servicio a nuestros pacientes, incluso con pocos medios, con incertidumbre, preocupación y miedo. Debemos aprovechar estas maravillosas características que hemos puesto en va- lor, que hemos hecho más evidentes a la sociedad, y seguir potenciándolas para que en el futuro se mantengan como insignia de nuestra profesión. Y superar uni- dos los retos a los que nos enfrentamos en este futuro incierto. Debemos seguir avanzando, con paso firme y seguro para conseguir la profesión que queremos y merecemos. Hemos recibido aplausos de nuestros pacientes y vecinos. Un reconocimiento so- cial que agradecemos, aunque necesitamos algo más. Un reconocimiento más duradero y consistente. Debemos trabajar para que el pago a las farmacias siga siendo una prioridad, para que ninguna se caiga por cuestión económica, para que ningún paciente se quede sin su servicio sanitario cercano y accesible, sobre todo en poblaciones pequeñas donde el farmacéutico es el único profesional sanitario estable. Es aquí, en la farmacia rural, donde se ha hecho incluso más patente la imprescindible labor del boticario de confianza, casi un “sanitario para todo” y en primera línea, con el máximo rigor y profesionalidad posible. Trabajar por un reconocimiento activo de la profesión, con valor como profesio- nal sanitario, con acceso a la historia clínica del paciente para que su tratamiento farmacoterapéutico se optimice. La sociedad, y la administración sanitaria no pueden dejar que se pierda el poten- cial del farmacéutico en todas las áreas, para que el fármaco siempre esté custo- diado por un farmacéutico, el especialista del medicamento, desde su fabricación en la industria a su custodia por la distribución y su dispensación al paciente (ya sea en el hospital o en la farmacia comunitaria). Hoy más que nunca es necesaria la colaboración entre profesionales sanitarios, compañeros, para que cada paciente tenga su medicación en las condiciones adecuadas de conservación y entrega, con la información adecuada, y en el mo- mento y lugar necesario. Incluso los pacientes vulnerables que durante esta pan- demia hemos tenido que atender de forma especial y personalizada, siempre con protocolos profesionales consensuados y que aseguran la mejor de las atencio- nes y garantías. Es importante que cada paciente tenga su medicamento, pero también la forma- ción e información adecuada y correcta. Educación sanitaria adaptada a la pobla- ción, información para atajar bulos y dar seguridad a nuestros pacientes. Es el momento de consolidar todo el potencial demostrado, de afianzar para el futuro nuestros valores. Debemos dejar posar, asentar, y que tome forma la gran labor realizada durante el estado de alarma, porque los farmacéuticos no bajamos, ni bajaremos la guardia. n
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