BIFAR 137 - alta resolución
[39] OPINIÓN inguna otra red privada du- rante la fase como la far- macia ha sido foco de mayor presión por parte de las necesidades de la población: tra- tamientos, información, material de protección. Debemos decir que hemos superado con nota la prueba: farmacias adap- tadas en tiempo récord a las exigen- cias de seguridad, mantenimiento del acceso al medicamento, educación sanitaria constante, coordinación con los centros de salud… y todo ello pe- se al desdén de las autoridades sani- tarias al no considerarnos sanitarios ni dignos de protección especial, co- mo si tratar a pacientes enfermos no supusiera riesgo especial, tal como evidenció el tristemente famoso “los riesgos propios de su profesión” que ya han costado la vida a cerca de una veintena de compañeros a los que desde estas líneas quiero recordar. Como méritos añadidos al manteni- miento de las funciones habituales, ha de destacarse la labor de acercar a nuestros pacientes confinados y de alto riesgo la medicación, el suministro complicado de mascarillas y otro material de protección a la población o incluso haber logrado la rectificación del Ministerio de Trabajo en su documento de prevención de riesgos la- borales reclasificándonos como sanitarios y no como tenderos. Especial mención tienen también los convenios que en Aragón se han suscrito con la Administración por cau- sa de la pandemia en el que la farmacia ha vuelto a de- mostrar su vocación de servicio al suscribirlos de forma gratuita, tanto para la entrega de mascarillas a mayores de 65 años y TSI1, que se ha hecho con una eficiencia y rapidez que ninguna otra red puede aspirar a lograr; como el de acercar la medicación de ámbito hospitalario a los pacientes que no podían ir al hospital a buscarlos, espe- cialmente importante en áreas rurales. Para ello tanto la distribución como las farmacias hemos ofrecido nues- tra colaboración sin condición alguna más que la de ofrecer nuestro saber hacer y nuestro tiempo. Por eso mis- mo sorprende, dado el extraordinario potencial que tiene este servicio, su escaso uso por parte de la Adminis- tración 1 y ponerlo al mismo nivel que la entrega a domicilio por parte de re- partidores o la entrega a través del personal administrativo de los cen- tros de salud. Sorprende digo, porque la razón prin- cipal de que estos medicamentos no se dispensen en las farmacias comu- nitarias es la necesidad de asegurar unas condiciones especiales de dis- pensación que solo los farmacéuticos hospitalarios, según la AEMPS, pue- den garantizar. Debido a las dificul- tades logísticas de la pandemia sería entendible que esa función se com- partiera con los farmacéuticos co- munitarios para no comprometer el acceso ya que son los únicos profe- sionales capacitados para dispensar, pero ¿qué sentido tiene que lo entre- gue personal que no está formado ni capacitado de nin- guna forma para ocuparse de este menester? Hacerlo a través de la distribución farmacéutica y de las farmacias comunitarias no solo garantiza su acceso inmediato y la correcta custodia y conservación de los medicamentos, sino también la entrega informada, la posibilidad de co- rregir errores, la colaboración multidisciplinar entre com- pañeros y por otra parte, evitar el traslado innecesario de los pacientes a los centros de salud cuando están en estado de alarma así como optimizar el uso de recursos públicos al evitar que el personal administrativo deba rea- lizar una tarea para la que no ha sido formada ni entra en sus funciones laborales. Seguro que los colegas de hospital son conscientes de la conveniencia de garantizar toda la cadena farmacéutica de acceso al medicamento, desde la recepción hasta la entrega y que el tándem farmacia hospitalaria – farmacia comunitaria es la mejor pareja posible de baile para la atención farmacéutica global del paciente complejo. Los riesgos propios de su profesión Eduardo Satué de Velasco Farmacéutico de Maella 1 Real Decreto-ley 21/2020, de 9 de junio, de medidas urgentes de prevención, contención y coordinación para hacer frente a la crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19. El tándem farmacia hospitalaria – farmacia comunitaria es la mejor pareja posible de baile para la atención farmacéutica global del paciente complejo
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