BIFAR 137 - alta resolución

[38] La vida después del covid-19 tarios y sociales. Ese déficit se financia con un aumento de deuda pública que ya, previamente, se hallaba desbocada. Una crisis económica y social de tomo y lomo caracterizada por la triple D: déficit, deuda y desempleo. Hoy por hoy que- damos pendientes de las ayudas de la comisión europea, todavía por decidir. Este panorama tenemos, queridos cole- gas para encarar el verano del año vein- te-veinte. Un sistema sanitario que ha estado contra las cuerdas, respondien- do de forma casi sobrehumana, para taponar una tremenda hemorragia, ante una situación excepcional para la que no estaba preparado. Sí, parece que sí, que la pandemia va a afectar al ordenamien- to del sector sanitario. Antes de la crisis, ya estábamos trabajando en unas refor- mas de carácter estructural que la sani- dad necesita por el mero hecho de que la población envejece más, hay más crónicos y las demandas de Salud crecen cada año tanto, que superan la capacidad financie- ra de la oferta. En la nueva sanidad se estaba trabajando antes de la crisis y hoy se debe seguir haciéndolo, sin dejar de aprovechar todos los recursos disponibles de carácter público y privado, sin olvidar que la sanidad debe ser universal y equitativa. Estas últimas semanas, CEOE España se ha hecho oír al convo- car una cumbre empresarial a la que han acudido los responsa- bles de las mayores empresas privadas del país. La finalidad de la cumbre ha sido contribuir con unas cualificadas conclusiones a la comisión de reconstrucción creada en el congreso. Es importan- te manifestar las opiniones del sector privado, el más capacitado para la generación de empleo y riqueza. Dentro de los sectores representados, cuando llegó el turno de sanidad, el presidente de FEFE, Luis de Palacio, impartió un discurso destacando lo que la farmacia puede hacer en cuanto a la sostenibilidad del sistema sanitario. Las conclusiones se hicieron llegar a la comisión. Como sabéis, AFEZ forma parte del comité ejecutivo de CEOE Zaragoza. Y sí, al hilo de esta necesidad de aprovechar todos los recursos instalados, llega el momento del autobombo. Si ha habido en esta crisis un servicio esencial, en primera línea, cara al público, ha sido la red de oficinas de farmacia. No se ha parado en ningún momen- to el abastecimiento ordenado de medicamentos a la población. Se ha actuado con valentía, protegiéndonos del Covid por nues- tros propios medios con una actitud casi heroica. En esta crisis hemos evidenciado el carácter asistencial, la accesibilidad, la cer- canía, el asesoramiento y la capacidad de llegar al paciente en momentos difíciles que ha puesto de manifiesto el valor la far- macia. Nos hemos hecho más imprescindibles. La farmacia ha crecido en esta crisis y ha demostrado, como siempre, estar a la altura como recurso sanitario por explotar. Establecimiento sani- tario que hay que cuidar por su capacidad de generar ahorros y que hay que mantener saneado por ser parte de la solución que el sistema necesita. Solo hay que mirar de forma sosegada, analítica y justa nuestro papel esencial en la pandemia. Es importante manifestar las opiniones del sector privado, el más capacitado para la generación de empleo y riqueza T odos sabemos que desde el mes de marzo del presente, si no toda, casi toda la información y la atención social y mediática se ha destinado a la crisis sanitaria pro- vocada por la pandemia del Covid 19. Unos momentos inéditos y excepciona- les para casi todos nosotros, que nunca nos habíamos visto en una situación de alarma como la que hemos vivido y cuya cola todavía seguimos viviendo. Pues claro, como no podía ser de otra forma, mi artículo lo voy a dedicar a algu- nas impresiones sobre esta demoledora pandemia. Por empezar de alguna for- ma y si nos remitimos a diciembre de 2019, los informativos ya comenzaban a anunciar un brote epidémico de una cepa de coronavirus que se extendía con una virulencia extraordinaria en la provincia china de Wuhan. En aquel momento, era tema de conversación en las tertulias como una anécdota, siempre tratada con el factor distancia que aporta el lejano oriente. Al princi- pio se decía jocosamente, “estos chinos, cómo son, en quince días han levantado un hospital y nosotros llevamos más de seis años para hacer el de Teruel”... Por aquel entonces el escenario geopo- lítico estaba dominado por las tensiones comerciales China-USA, hoy aplazadas pero escondidas subliminalmente por la pandemia. Las previsiones sobre el 2020, ya entonces, aportaban cierta desa- celeración económica. Un nuevo orden mundial está por aparecer detrás en un mundo sacudido, revuelto y descolocado. Pues bien, siguiendo el sentido del sol, unas semanas después, el temido Covid 19 se presentó en el norte de Italia donde manifes- tó su tremenda capacidad de contagiar. A principios de marzo, ya sentíamos en España el frío aliento del Covid-19 en la nuca... a lo mejor por un exceso de confianza o de menosprecio con la propa- gación, en pocos días y con una velocidad vertiginosa nos vimos en una pandemia en toda regla, con crecimiento exponencial y de una mortalidad nada despreciable. A día de hoy hemos pasado varios estados de alarma que han transitado desde el confinamien- to absoluto de las primeras semanas a la progresiva “desescalada” hasta la fase III actual, pero vigilante de posibles rebrotes y en el incierto camino a lo que han dado en llamar la “nueva normalidad”, donde la mascarilla se ha convertido en una prenda indispensable. Esto es lo que hay en la secuencia de los hechos. Una terrible crisis sanitaria que ha parado la actividad productiva y comercial durante tres meses de una forma casi absoluta. A esta crisis sanitaria, le ha seguido una crisis social y una crisis económica en toda regla. Un nuevo escenario, una nueva normalidad que se dice ahora. Los datos económicos a día de hoy son espeluznantes, los informes hablan de caídas del PIB próximas al 20% dato que varía según quien lo publica. En toda recesión, y en esta tan abrupta más, apa- recen de inmediato las consecuencias económicas colaterales que son el déficit público, provocado porque el Estado tiene que gastar mucho más para pagar la sangría económica provocada por los ERTEs, eres, el aumento de los desempleados y otros gastos sani- F. Javier Ruiz Poza Presidente de la Asociación de Farmacéuticos de Zaragoza OPINIÓN

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