BIFAR134 más calidad
[39] l déficit en la calidad de los servicios sanitarios, uno de los problemas más acuciantes que se vive en algunas de las áreas más deprimidas de Bogotá, unido a las grandes dificultades para acceder al medicamento por su excesivo coste, fueron algunas de las necesidades detectadas por un cooperante de Farmacéuticos Sin Fronteras cuando en 2011 identificó la puesta en marcha de un plan para favorecer el acceso a la aten- ción primaria de las personas en situación o riesgo de exclusión social en la capital colom- biana y que contó con la financiación de la distribuidora farmacéutica Novaltia. El desarrollo del proyecto se llevó a cabo con la colaboración de Entrelazados por la Vida, un consorcio compuesto por cinco entidades representadas por la Fundación Colombiana de Servicios Comunitarios, que se constituyó en la contraparte local para dar los primeros pasos en la creación de un servicio de far- macia y la dotación de medicamentos en los Centros Médicos de San Camilo y Juan Bonal, la Fundación de Asistencia Preventiva e Inclu- sión Social CARES, y el Servicio Médico de la Asociación de Padres de Familia del Centro Educativo de Nuestra Señora de la Paz. De este modo, ese año se implementó una red de asistencia farmacéutica compuesta por cuatro botiquines situados en estos cen- tros de salud gestionados por la Fundación Colombiana de Servicios Comunitarios que a su vez se encargaría de la gestión de com- pra y distribución de los medicamentos a los botiquines satélites de los distintos centros, así como del asesoramiento y el desarrollo de campañas de salud a la población bene- ficiaria. Desde su implementación hace ya siete años, FSFE ha realizado seguimientos perió- dicos de la red con la intervención de varios farmacéuticos voluntarios en 2016 que estuvieron supervisando el funcionamien- to de algunos de los botiquines e impar- tieron una serie de charlas sobre higiene y prevención de enfermedades, educación sexual, prevención de consumo de sustan- cias psicoactivas, prevención y tratamiento de pediculosis y automedicación a niños y adolescentes en los diferentes centros de salud comunitarios. El pasado verano la ONG de nuevo retomó su trabajo en esta zona de Bogotá con el desa- rrollo de un proyecto para el fortalecimiento de los servicios de farmacia implementados en los centros médicos contando con el apoyo económico de la misma cooperativa arago- nesa y con el aporte de dos voluntarias per- tenecientes al programa Proyecto Boticarios, quienes se encargaron fundamentalmente de la puesta en funcionamiento del progra- ma informático de gestión farmacéutica Uny- cop para un adecuado control del stock y del inventario de la red de botiquines, y llevaron a cabo actividades de formación sobre el uso racional del medicamento y salud preventiva dirigida a los promotores de salud y a la pobla- ción en general. Asimismo, se estableció un plan de actuación directo centrado en estos cuatro centros de salud dedicados a atender las diversas acti- vidades sociosanitarias en cada una de las áreas geográficas donde trabajan, en los que se interviene no sólo en aspectos relativos a la salud, sino también en ámbitos relaciona- dos con la inclusión social y el apoyo eco- nómico para la educación de las personas necesitadas. FARMACÉUTICOS SIN FRONTERAS Objetivo: mejorar la salud de más de 27.000 personas en Bogotá El proyecto ha contado con la financiación de la cooperativa farmacéutica Novaltia. Farmacéuticos Solidarios Belén Marrón , responsable de Comuni- cación de Farmacéuticos Sin Fronteras . Este proyecto dará cobertura sanitaria direc- ta a un total de 27.914 personas de las cuales casi 20.000 son mujeres pertenecientes a las localidades de Los Mártires, Antonio Nariño, Usme y San Cristóbal, y llegará a otros secto- res especialmente atendidos por la Fundación Colombiana de Servicios Comunitarios, de manera que unas 460.000 personas podrán beneficiarse indirectamente de los servicios implementados. Proyecto con enfoque de género Además, todas estas actividades incluyen la integración de la mujer en las mismas, ya que participarán activamente en el aprendizaje de medidas de carácter sanitario que posterior- mente trasladarán al resto de familiares, con- virtiéndose en transmisoras de conocimiento para el conjunto de la sociedad. Asimismo se va a trabajar con profesionales de la salud como médicas, farmacéuticas, sociólogas y trabajadoras sociales, logran- do una participación equitativa frente a los hombres con relación a la ocupación de estos puestos de trabajo. Por otro lado, se impul- sará la promoción de las capacidades loca- les destinadas a la formación de la población beneficiaria para gestionar los recursos de la red de asistencia farmacéutica, de mane- ra que ésta sea autosostenible, y se promue- va el empoderamiento de las mujeres con las herramientas tecnológicas no sólo para su gestión, sino también para ampliarla y aplicar esta misma estrategia a otras actividades de desarrollo productivo.
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