BIFAR134 más calidad
[37] SEFAC ARAGÓN ue la farmacia comunitaria tiene un reto en adoptar un papel activo en cronicidad no es ningún secreto. Que en este momento nuestra presencia en los planes estratégicos de atención a la cronicidad de las CCAA es mínimo, tampoco. Mientras todo esto sucede, en la farmacia comunitaria pesa más, tanto dentro como fuera de la profe- sión, la inercia de reducir nuestro papel al de acceso al medicamento, fundamental sin duda, pero no sufi- ciente. Es verdad que ha habido avan- ces y la farmacia comunitaria empie- za a sonar en terrenos como la cesa- ción tabáquica o el cribaje de ciertas patologías (como VIH o cáncer de colón) pero todavía carecemos de un papel propio dentro del esquema de atención al paciente con patología crónica, más allá del acceso a medi- camentos y a veces ni eso, como sucede con muchos de los medica- mentos DH (Diagnóstico Hospitalario) que solo pueden dispensarse en far- macia hospitalaria. El papel del farmacéutico comunitario ineludiblemente debe pasar por la prestación de la farmacia asistencial a los pacientes y en especial a los pacientes con patología crónica que son los que más precisan de una longitudi- nalidad (continuidad asistencial en el tiempo) y de una accesibilidad y complementariedad que puede prestar la farmacia. Qué servicios debe prestar la farmacia y cómo deben retribuirse es un debate abierto. A día de hoy está claro que la farmacia debe presentar una cartera de servicios estructurada y coherente que genere un valor añadido al ciudadano partiendo funda- mentalmente del medicamento, que es nuestra razón de ser, y abarcan- do aquellos otros aspectos en salud que tenga que ver con él, como segui- miento de los objetivos terapéuticos mediante medida de parámetros clí- nicos y cribaje de aquellas patologías prevalentes infradiagnosticadas. No se trata de crear duplicidades, sino de aumentar la calidad del servicio reci- bido por el ciudadano y complementar al sistema público. Inevitablemente la farmacia comunitaria adoptará este rol ya que el envejecimiento y la fal- ta de profesionales en determinados ámbitos como el medio rural hacen cada vez más necesaria esta evolu- ción. Pero necesariamente debemos adoptar un papel activo para conse- guirlo en tiempo y forma. El reciente I Congreso médico-farma- céutico (Madrid, 8 febrero) entre Sefac y Semergen o las próximas jornadas Sefac ARN (CaixaForum Zaragoza, 13 de junio), en los que el rol de la Farmacia comunitaria en cronicidad, su coor- dinación asistencial con el resto de profesionales y la protocolización de estos servicios son una cons- tante, son pasos en la correcta dirección. Sin embargo, todo esto solo genera cambio si los profesionales, los boticarios de a pie, aprovechamos las oportunidades de mostrar y demostrar lo que sabemos y queremos hacer. El proyecto Conóceme, destinado a formar a los alum- nos de bachillerato en el uso racional del medicamento, es otro ejemplo del valor añadido que aportamos a la sociedad donde mostramos la complejidad del medica- mento. Aquel que mejor lo simplifique al paciente será el que se haga necesario para la sociedad. De nosotros depende. n Eduardo Satué de Velasco Presidente Sefac ARN Farmacia, paciente crónico “El papel del farmacéutico comunitario ineludiblemente debe pasar por la prestación de la farmacia asistencial a los pacientes y en especial a los pacientes con patología crónica”
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