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[30] Servicios Colegiales T odos y cada uno de nosotros tenemos opiniones diversas sobre el cambio climático, la gestión de recursos escasos, el respeto a los derechos de los trabajado- res, la paridad dentro de los consejos de administración, la seguridad en el trata- miento de los datos personales, la trans- parencia y códigos de conducta empre- sariales, cuán justos son los criterios en los que se basa la remuneración de la cúpula directiva y si están alineados con los intereses de los accionistas. Nues- tro nivel de compromiso y exigencia en la implementación de nuestros ideales será el que motive nuestras actuacio- nes. Pasamos entonces de las palabras a los hechos. Aplicar criterios ASG, siglas que res- ponden a ambiental, social y de gobier- no corporativo, a nuestras inversio- nes financieras no implica renunciar a la obtención de rentabilidad por un fin justo y laudable, ni es sinónimo de per- der dinero. Tampoco es “hacer el bien” o “ser verde”. Su repercusión va mucho más allá, puesto que las compañías que manejan los riesgos de sostenibilidad con acierto acostumbran a tener mayor generación de caja, menor coste de financiación y a cotizar, por tanto, a múl- tiplos más elevados. Es decir sus métri- cas financieras tienden al sobresaliente y las segundas derivadas de este tipo de inversión solo pueden ser positivas. La reciente creación de numerosos índi- ces de sostenibilidad, filtros y ratings ASG de empresas y de fondos de inver- sión responde a la creciente demanda inversora. En los últimos meses, la can- tidad de mensajes e informes relativos a temáticas e ideas de inversión rela- cionadas con la inversión sostenible se ha multiplicado en mi buzón. Llegados a este punto está claro tanto hacia dón- de vamos en el mundo de la gestión de inversiones financieras, como el hecho de que aplicar criterios de exclusión es solo un primer paso, pero francamente insuficiente para generar alpha (extra de retorno) y, más importante, para servir de revulsivo e impactar en la sociedad. Entonces, ¿cómo implementar ASG de manera inclusiva? En Ibercaja Gestión lo tenemos claro. Por un lado, identifican- do y estudiando los riesgos y oportuni- dades ASG de cada sector y compañía y no especular con los primeros hasta su total resolución; por otro, divisando temáticas clave y escogiendo el vehícu- lo así como el momento apropiado para abrazarlas. No sólo las futuras generaciones deman- darán cada vez más la inclusión de estos criterios ASG en sus inversiones, sino que el incremento de población impac- tará directamente en el medio ambiente. Con el aumento de la demanda de elec- tricidad, un 60% de aquí a 2040, serán precisas mejoras en eficiencia energé- tica para reducir emisiones y garantizar el suministro, para las que habrá apoyo regulatorio. Combatir el incremento de la contaminación requerirá la inversión en energías limpias, el uso de iluminación eficiente y la transición hacia el coche eléctrico. A su vez, el incremento de la penetración del coche eléctrico, que se espera que suponga el 15% del total de flota de automóviles en 2040, conducirá a un incremento de demanda de electri- cidad y, por tanto, requerirá de inversio- nes en redes y energías renovables. La gestión del agua, vinculada a la escasez de este recurso, es un mercado de más de 600.000 millones de dólares que cre- ce a tasas anuales del 7%, muy superior a la tasa de crecimiento del PIB mundial. La agricultura supone el 70% del consu- mo de agua y la población mundial se espera que crezca un 25% en los próxi- mos 20 años. Garantizar la seguridad en el suministro de alimento y reducir la cantidad de comida malgastada en el trayecto de factoría a tienda, todavía un 30% en países emergentes, es cru- cial. La eliminación de vertederos en favor del reciclado para reducir la emi- sión de gases metano es el futuro. Estos son sólo algunos ejemplos de temáticas de largo plazo para las que se proyecta crecimiento y que merecen observación continuada. La inversión ASG tiene apenas una década de historia en España, pero ha sido recientemente cuando ha comen- zado a ganar protagonismo en la oferta minorista. Así como en los temas que subyacen a esta temática de inversión, véase la igualdad de género, la inclusión en el mundo laboral de las personas con discapacidad, o el impacto a largo pla- zo del reciclaje, la inversión ASG no ha hecho más que despegar en nuestro país y se le augura gran potencial. Todos los inversores de “a pie”, al aunar fuerzas a través de un fondo de inver- sión que considera además del análisis fundamental criterios ASG, nos converti- mos automáticamente en “inversores de impacto”, es decir, aquellos que cuentan y mucho, aquellos que con su influen- cia fuerzan cambios en una compañía para hacerla, a la postre, más sostenible y rentable. Soy consciente de la reticen- cia de algunas afamadas boutiques de inversión a considerar este prisma ASG como complementario, pero hasta algu- nos de ustedes, los lectores más escép- ticos con el ángulo ASG, estarán de acuerdo conmigo en que “el fin no jus- tifica los medios”. La realidad es que las propias petroleras están invirtiendo en proyectos de energías verdes, las com- pañías se derrumban en bolsa cuando se filtra una noticia de posible blanqueo de capitales o un atisbo de soborno, o cuando la actuación de sus directivos no es ética. El riesgo reputacional tiene difícil reconducción y los criterios ASG actúan como barrera de protección. La ética irrumpe en las finanzas personales: ¡no todo vale! La autora defiende que aplicar criterios ambientales, sociales y de gobierno corporativo, a las inversiones financieras no implica renunciar a la obtención de rentabilidad ni es sinónimo de perder dinero. Marian Fernández Jiménez . CFA Gestora de Ibercaja Sostenible y Solidario, F.I. (y mamá de una granuja con Síndrome de Down). “La inversión ASG no ha hecho más que despegar en nuestro país y se le augura gran potencial”
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