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Ramón Jordán Alva Presidente del COF de Zaragoza Editorial levamos meses viviendo inmersos en el llamado desafío independentista del Gobierno catalán. Un desafío que esta polarizando la vida política de nuestro país. Ésta no es una tribuna política ni creo que las personas que estamos al frente de instituciones pro- fesionales como son los colegios, debamos entrar en este debate. Traigo este tema aquí, no por su cariz político, que sin duda lo tiene, sino por lo ilógico del planteamiento inicial. En una época en la que la filosofía es la unidad, la globali- zación, la desaparición de fronteras, no es lógico remar en contra de la corriente. Este hecho, que copa, además, todos los medios de información nacionales, ha pasado casi desa- percibido en lo referente a aspectos igual o más importantes que el político en los últimos años. Los compartimentos estancos, máxime en temas tan impor- tantes como la sanidad y la educación, no pueden ser bue- nos. Claro ejemplo ha sido el desarrollo de la receta electró- nica en España, o mejor dicho el desarrollo de las 17 recetas electrónicas que puestas ya en marcha, se observó que no eran compatibles unas con las otras, y que los pacientes si viajaban a otra comunidad autónoma no les quedaba más remedia que volver a la tradicional receta de papel. Este es solo un ejemplo de como “el independentismo sani- tario” ha caído en la irracionalidad. Revertir esta irracionalidad está costando mucho dinero y esfuerzo a la Administración y a los Colegios. Ejemplos como este hay muchos, aunque parece que, como decía aquella ministra, empezamos a ver brotes verdes de cordura. Uno de estos brotes son los vales electrónicos de estupefacientes. Todo apunta a que la Admi- nistración Central va a liderar la puesta en marcha en todas las comunidades autónoma de un solo modelo. Receta elec- trónica de MUFACE, ISFAS Y MUGEJU, recetas electrónicas privadas, recetas en papel unívocas, son proyectos que ya están en fase piloto y cuyo planteamiento se está haciendo a nivel nacional. Otro tema importante sobre el que se esta trabajando a nivel nacional es la implantación de la Directiva 62/2011 que modi- fica la Directiva 2001/83/CE por la que se establece un códi- go comunitario sobre medicamentos de uso humano, en lo relativo a la prevención de la entrada de medicamentos fal- sificados en la cadena de suministro legal. Gracias a nuestro sistema farmacéutico, en España no se han detectado aún incidentes de falsificación dentro de la cadena del medica- mento legalmente establecida. Una realidad favorecida en gran medida por el marco regulatorio que tenemos y por el alto nivel de profesionalidad del sector. Sin embargo, no estamos exentos de esta amenaza global. A nivel mundial la falsificación de medicamentos es un grave problema de salud pública que está poniendo en jaque a los sistemas sanitarios de cara a garantizar la calidad, seguridad y eficacia de los medicamentos. Algunos datos para tratar de contextualizar y dimensionar la magnitud del problema son: más de 120.000 personas mue- ren al año en África debido al uso de medicamentos falsifi- cados contra la malaria; más del 50% de los medicamentos que circulan por Internet son fraudulentos. En Europa, que tradicionalmente era un sitio de paso de las falsificaciones, se ha convertido también en un objetivo. Se calcula que el mercado de medicamentos falsificados le cuesta a la Unión Europea más de 10.000 millones de euros al año, además del peligro para la salud que ello supone. Para implantar esta directiva anti falsificación en España, se ha creado una plataforma (el SEVeM) que está integrada por las principales organizaciones del sector: la patronal de la industria farmacéutica (Farmaindustria), la patronal de gené- ricos (AESEG), la patronal de la distribución farmacéutica (Fedifar), y la organización representativa de la profesión far- macéutica (Consejo General de Colegios de Farmacéuticos). Plataforma que esta haciendo pruebas ya del modelo y que debe tener las cosas preparadas para el pistoletazo de salida de esta directiva que es febrero de 2019. A efectos prácticos, la industria farmacéutica deberá adap- tar sus líneas de producción para incorporar en los envases de los medicamentos unos dispositivos de seguridad (iden- tificador único-datamatrix y dispositivo anti manipulación) que permitan tanto su identificación como la verificación de autenticidad y determinar que no ha sido manipulado. Todos estos identificadores o códigos unitarios serán volcados en un repositorio al que se conectarán todos los puntos de dis- pensación (tanto las oficinas de farmacia, como la farma- cia de los hospitales públicos y privados), con el objetivo de identificar el fármaco que se va a dispensar al paciente y verificar que se trata de un medicamento genuino. Una interconexión que, en España, en lo que atañe a la farmacia, se realizará a través de la red de la organización farmacéu- tica colegial, y que tendrá al Nodo de Servicios Farmacéuti- cos (NodoFarma) como punto de conexión con el repositorio nacional de verificación. Este modelo de trabajo ha puesto de manifiesto dos cosas, a mi juicio importantes: El trabajo conjunto de SEVeM con la administración central y las autonómicas es un ejemplo cla- ro de que hemos aprendido del pasado y de que los temas sanitarios son temas troncales que deben afrontarse desde un punto de vista global y despolitizado. Y en segundo lugar, el trabajo del SEVeM pone de manifiesto una vez más el com- promiso de los farmacéuticos con el derecho a la protección de la salud de los pacientes y el fortalecimiento y blindaje de nuestro modelo español de farmacia. l Independentismo Sanitario Bifar 5 El trabajo del SEVeM pone de manifiesto una vez más el compromiso de los farmacéuticos con el derecho a la protección de la salud de los pacientes y el fortalecimiento y blindaje de nuestro modelo español de farmacia

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