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Bifar 47 S EFAC Aragón Aprovechar las oportunidades Eduardo Satué de Velasco . Presidente de SEFAC Aragón, La Rioja y Navarra. Asistiremos a una proliferación de pruebas “para llevar”, pero el resultado analítico sólo es el primer paso de un proceso que consiste básicamente en acompañar, orientar y apoyar al paciente en el laberinto del binomio salud- enfermedad a velocidad a la que se suceden los cambios es cada vez más vertiginosa, fenó- meno conocido en filosofía como la aceleración de la historia. También en farmacia y en la farmacia comunitaria. Pero los cambios, que habitualmente sue- len venir impuestos desde fuera, pue- den tener también un componente de apuesta propia. La digitalización de la farmacia ha sido uno de esos cambios a medias entre lo que nos obligaban y lo que los farmacéuticos hemos apor- tado. Sin duda ha sido una gran opor- tunidad que ha permitido mejorar el servicio y le funcionamiento. Ahora ya nadie se imagina llevar una farmacia sin receta electrónica o sin registro far- macoterapéutico. Obviamente hay muchas cuestiones mejorables pero lo importante es que el marco conceptual y práctico ha cambiado. De la misma forma, hemos de saber aprovechar las nuevas nece- sidades de la sociedad moderna para poder asumir nuevos roles. La farma- cia asistencial es un cambio que debe- mos ser principalmente nosotros quie- nes lo asumamos pero las oportunida- des están ahí. Por poner un ejemplo inmediato, nos encontraríamos con el acceso en farmacias del autotest del VIH como producto sanitario sin necesidad de prescripción médica. Si bien es un paso adelante ya que permite mejorar el acceso a una prue- ba de una enfermedad que vuelve a repuntar y cuyo diagnóstico precoz es fundamental, es necesario ofertar un servicio profesional farmacéutico que acompañe su uso, aportando calidad y rigor a través de la formación, la protocolización y apoyo humano. En primer lugar para garantizar que la prueba se realiza adecuada- mente. Si bien su uso sencillo, la mayoría de la gente lo usa por primera vez y no sobra que un profe- sional asista el proceso; en segundo lugar porque desde un punto de vista de salud pública convendría llevar un registro (anonimizado) de los resulta- dos; en tercer lugar porque es nece- sario contar con consejo y apoyo si el resultado es positivo, principalmen- te para encarrilar el golpe, que puede sobrepasar a muchos y también para orientar en qué pasos hay que seguir a partir de ese momento, cómo verificar el resultado, qué cabe esperar del tra- tamiento etc…; y por último, qué hay que hacer en caso de resultado negati- vo, tanto por advertir del “periodo ven- tana” como por fomentar la educación sexual y evitar prácticas de riesgo. Pero esto solo es un ejemplo de una tendencia que sin duda va a ir al alza, que es el cribado autónomo del paciente de diversas patologías, infec- ciosas, genéticas… en el que asistire- mos a una proliferación de pruebas “para llevar”, pero el resultado analítico sólo es el primer paso de un proceso que consiste básicamente en acompa- ñar, orientar y apoyar al paciente en el laberinto del binomio salud-enferme- dad. Es lo que la sociedad moderna ya está demandando ¿Estamos dis- puestos y preparados para responder a esta necesidad?. l
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