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F. Javier Ruiz Poza Presidente de la Asociación de Farmacéuticos Empresarios de Zaragoza (AFEZ) A FEZ Hace unos días oía que la Salud se refleja más en el código postal que en el código genético, hay mucho por hacer en este punto y la farmacia por su capilaridad es el establecimiento sanitario indicado para ello C erró la economía española el año 2017 con unos buenos datos a pesar de los proble- mas políticos que nos lastran. Difíciles pac- tos de un Gobierno en minoría, los avatares independentistas catalanes y otras inestabilidades. Pero cierto es que la economía no fue mal... a pesar de los políticos. Resultados buenos: un crecimiento del PIB del 3,1%, una creación de 500.000 puestos de trabajo, una infla- ción contenida en el 1,2%, un déficit público del 3,1%. Dicen que en una economía que crece, todo lo demás viene por añadidura. Los registros económicos de años anteriores confirman ese axioma que este 2017 se ha confirmado. Muchas razones justifican este crecimiento por el cambio de ciclo No obstante, la vulnerabilidad de la economía española viene dada por la deuda pública que supera el 100% del PIB. El objetivo de deuda marcado por Europa es del 60%. Según algunas previsiones, con la dinámica económica actual no podrá ser alcanzado hasta 2037. No hay que olvidar que esta deuda tiene vencimientos que hay que renovar y están al albur de los tipos de interés y la prima de riesgo. Entramos en 2018 con menor inercia. Los factores exógenos van a disminuir. El euro se ha apreciado, el petróleo ha subido y los tipos de interés pueden subir. Parece poco probable que el Gobierno pueda aprobar los Presupuestos, por lo que la política fiscal volverá a ser ligeramente restrictiva. Y el BCE comenzará a reti- rar gradualmente sus compras de deuda, por lo que la política monetaria será menos expansiva. Eso expli- ca la menor previsión de crecimiento del PIB, tanto del Gobierno como de organismos internacionales y ana- listas para 2018. Esta coyuntura económica debe de ser positiva para tomar medidas enfocadas a garantizar la sostenibilidad del sistema sanitario con planes y pactos a largo pla- zo. Hay que intentar identificar bolsas de ineficiencia en procesos y recursos profesionales. La mayoría de expertos recomiendan este camino, en el que parece que hay recorrido de mejora. Y sobre todo, no confun- dir recortes con eficiencias. Los recortes a corto pue- den producir el efecto contrario a medio o largo plazo, mermando estructuras existentes que pueden ser útiles para la buscada sostenibilidad. En este escenario de recortes es el que se ha movido la oficina de farmacia en los duros años de la crisis. La farmacia cayó a plomo los años 2010 a 2013. En 2014 dejó de caer, pero, por hacernos una idea el cierre de 2017 el valor en euros del gasto en medicamentos se iguala con el realizado en 2005. Unos recortes que deja- ron a la farmacia en una economía de supervivencia con escasa capacidad de inversión. Dicho esto, parece que es el momento de dejar cre- cer a la farmacia para realizar la tarea sanitaria que le corresponde. Las cuentas públicas sin estar del todo bien, son predecibles y no tienen ya las amenazas de antaño. Ahora se puede pensar más a largo plazo, sin las urgencias del déficit, de los hombres de negro y de la prima de riesgo... Y para eliminar incertidumbres, es necesaria una estabilidad con crecimientos moderados y sin actuar más en los precios, ya los más bajos de los países de nuestro entorno. ¿Cómo puede la farmacia crecer y generar eficiencias? A ver, la farmacia es el punto sanitario más próximo, más accesible y que genera un alto nivel de confianza en los usuarios. Esto puntos fuertes le dotan de algu- nas ventajas para desarrollar una función eficiente que contribuya a la sostenibilidad. La cercanía y la capilaridad de la farmacia la convier- ten en un agente privilegiado en temas como la gestión del paciente crónico polimedicado, la implicación en el cumplimiento terapéutico y la adherencia al tratamiento. La farmacia también puede aportar en educación sani- taria, en los temas de autocuidado y educación sani- taria. Son también temas a desarrollar la colaboración en concienciar al paciente haciéndole responsable con su enfermedad y tareas de comunicación con el nuevo paciente empoderado. Además la farmacia, teniendo en cuenta sus puntos fuertes, puede ser un agente clave en la dispensación de medicamentos de uso ambulatorio, hoy dispensa- dos en el hospital, con los trastornos que supone para muchos pacientes que deben desplazarse teniendo una farmacia cerca de casa. También la farmacia puede desarrollar una magnifica tarea en el importante espacio de los centros sociosa- nitarios, sector que necesita una atención farmacéutica profesional y que además, por los temas de envejeci- miento que todos conocemos va a ir a más en el futuro. Sin duda la farmacia es la mejor opción. Otro tema en el que la farmacia tiene mucho que apor- tar es en la coordinación de la atención domiciliaria del paciente mayor, frágil y polimedicado. Las razones enumeradas parecen suficientes para dejar de ver a la oficina de farmacia como un centro de costes y empezar a verla como un centro de beneficios, gene- rador de eficiencias. Hay que garantizar su economía y valorar su remuneración en servicios. Nos ahorrare- mos mucho y mantendremos vivo un sector que apor- ta empleos especializados, en su mayor parte femeni- nos, y desarrolla un papel primordial ante el paciente empoderado. Hace unos días oía que la Salud se refleja más en el código postal que en el código genético, hay mucho por hacer en este punto y la farmacia por su capilaridad es el establecimiento sanitario indicado para ello. l Dejar crecer a la farmacia 46 Bifar
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