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es como una cuajada, este medicamento le resultará útil. El consumo de leche induce una diarrea de color verde con partículas no digeridas. NATRUM CARBONICUM. Trata la diarrea causada por el consumo de leche. Las heces son amarillas, acuosas y fluidas, con mal olor y ocasionalmente sangre. Hay una necesidad intensa de evacuar, cólicos estomacales y flatulencia fétida. También pueden aparecer urticarias desencadenadas por leche y derivados. LAC-DEFLORATUM. Trata las náuseas, vómitos y dolores de cabeza causados por beber leche o por consumir otros productos lácteos. Útil también cuando se tiene estreñimiento después de consumir productos lácteos. MAGNESIA MURIATICA. Resulta útil en la intolerancia crónica a la leche y productos lácteos, lo que provoca gases, dolor, molestias gástricas como eructos o eructos que tienen sabor a huevos podridos después de beber leche. En estos pacientes también pueden aparecer ampollas en los labios y en la lengua después de beber leche, y sensación de lengua quemada y escaldada. CALCAREA CARBONICA. Se utiliza para tratar los vómitos después de beber leche. Puede haber náuseas, sudor frío y temblores acompañados de distensión abdominal, con calambres intensos, dolor abdominal y heces blandas después de consumir cualquier producto lácteo. SILICEA. El paciente que necesita Silicea carece de calor vital y tiene las manos y los pies fríos. Las indicaciones incluyen diarrea en respuesta a la leche junto con dolor y distensión abdominales por la mañana. También se sugiere para la intolerancia del lactante a la leche materna. CHAMOMILLA. Los niños que responden a la leche con irritabilidad, inquietud y cólicos necesitan este medicamento. El paciente se siente peor con el calor y los gases, especialmente por la noche. Los niños se calman cuando son paseados en brazos o en coche. PULSATILLA NIGRICANS. Está indicada en caso de reacción alérgica tras la ingesta de productos lácteos, con síntomas de cólico y distensión abdominales con flatulencia. Diarrea con dolor cortante y sensación de pesadez en el abdomen. También es útil en dispepsias producidas por alimentos grasos. Como se puede comprobar, la homeopatía puede ser una opción valiosa para quienes buscan alternativas complementarias, seguras e individualizadas en el manejo de su intolerancia a la lactosa. Pero no hay que olvidar que es esencial la consulta con un profesional especializado para determinar el tratamiento adecuado para cada paciente. Solo de esta forma se conseguirán todos los beneficios que puede proporcionar la homeopatía. ■ 41 BIFAR

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