BIFAR 147

El suicidio es un problema de Salud Pública que requiere un enfoque multidisciplinario para su prevención. El conocimiento de los tratamientos farmacológicos y su impacto en las personas nos posiciona como profesionales esenciales para ofrecer apoyo y orientación. Los farmacéuticos podemos contribuir a la detección de signos de alerta, la educación de los pacientes y el correcto uso de medicamentos relacionados con la conducta suicida. Fármacos y Conducta Suicida Diversos estudios han identi cado la presencia de sustancias en casos de suicidio, lo que resalta la importancia del farmacéutico en la vigilancia del uso de estos medicamentos. Entre las sustancias más presentes en estos casos se encuentran (de mayor a menor impacto): Grupo terapéutico Benzodiacepinas Antidepresivos Alcohol etílico Analgésicos y AINEs Drogas de abuso Antipsicóticos Opioides Anticonvulsivantes Hipnóticos Fuente: https://www.mjusticia.gob.es/es/Area Tematica/DocumentacionPublicaciones/InstList Download/Hallazgos%20Toxicol%C3%B3gicos% 20en%20Muertes%20por%20Suicidio.%20Memoria %202022.pdf El consumo simultáneo de varias de estas sustancias puede aumentar el riesgo de ideación suicida o sobredosis. Por ello, es fundamental que los farmacéuticos identi quemos patrones de prescripción sospechosos y alertemos a otros profesionales cuando sea necesario. Fortaleza de la Farmacia La farmacia comunitaria es un punto estratégico en la prevención del suicidio, ya que es un entorno accesible donde los pacientes pueden recibir orientación y apoyo. Algunos de los aspectos que fortalecen este rol incluyen: • Contacto directo con la población: Tenemos interacción diaria con pacientes y familiares, lo que facilita la detección temprana de signos de alerta. • Revisión de la medicación: Podemos identi car el uso inadecuado de psicofármacos y prevenir combinaciones de riesgo. • Educación y sensibilización: Ofrecemos información sobre la importancia de la adherencia terapéutica y los efectos adversos de los medicamentos. Medidas de Prevención Debemos: observar comportamientos; preguntar sin recelo (preservando su intimidad); escuchar es más importante que hablar; valorar las características de la ideación suicida, Revisar el tratamiento farmacológico; mantenernos alertas ante el consumo de las dosis de los medicamentos; aconsejar recursos que pueden ser de ayuda; buscar apoyos en alguien cercano al paciente; utilizar el 024 del Ministerio de Sanidad para prevenir el suicidio y ayudar a los supervivientes que han sufrido la pérdida por suicidio de un ser querido. Es fundamental que los farmacéuticos seamos capaces de reconocer señales que pueden indicar riesgo de suicidio. Algunos signos de alerta incluyen: 1. Expresiones de desesperanza o deseos de morir. 2. Cambios drásticos en el estado de ánimo. 3. Aislamiento social y pérdida de interés en actividades diarias. 4. Comentarios sobre ser una carga para los demás. 5. Aumento del consumo de alcohol o drogas. 6. Insomnio o cambios en los patrones de sueño. 7. Acumulación de medicamentos. 8. Gasto de dinero injusti cado. 9. Despreocupación por la higiene e imagen personal. 10. Historia previa de intentos de suicidio. 11. Regalos inesperados de pertenencias personales. 12. Plani cación de despedidas. Si un farmacéutico detecta alguno de estos signos en un paciente, es crucial actuar con empatía, ofrecer apoyo y derivarlo a un profesional de salud mental. Consejos Rápidos El farmacéutico puede desempeñar un papel clave brindando orientación a quienes presentan factores de riesgo. Algunas recomendaciones incluyen: 1. Escuchar sin juzgar ni culpabilizar. 2. No despreciar ni minimizar el riesgo. 3. No mostrar nerviosismo ni dar consejos simplistas. 4. Sugerir buscar ayuda profesional sin demora. 5. No dejar sola a la persona si hay un riesgo inminente. 6. Contactar a familiares o amigos de con anza. 7. Asegurar que no tenga acceso a métodos letales. 8. Recordarle que su problema es temporal y que hay ayuda disponible. 9. Si está en tratamiento farmacológico, no lo debe abandonar. 10. Seguir en contacto con la persona para ofrecer apoyo continuo. Utiliza tus Recursos: Servicios Profesionales Los farmacéuticos podemos aprovechar herramientas y programas diseñados para la detección y prevención del suicidio, como los Servicios Profesionales Farmacéuticos Asistenciales (SPFA): Adherencia Terapéutica, SPD, SFT, … Estos servicios permiten un abordaje integral, ofreciendo intervenciones personalizadas y seguimiento continuo a los pacientes en riesgo. Además, es recomendable que los farmacéuticos recibamos formación en salud mental y desarrollemos habilidades de comunicación farmacéutico-paciente, lo que nos permitirá intervenir de manera más efectiva. Conclusión La prevención del suicidio es una tarea de todos, y desde la farmacia comunitaria podemos aportar nuestro conocimiento y compromiso para salvar vidas. ■ Rol del Farmacéutico en la Prevención del Suicidio 12 BIFAR Rosa Morillo con una de sus pacientes. Tribuna ✍ Rosa M.ª Morillo Liso Farmacéutica comiunitaria y vocal COF Zaragoza

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